El verso no nace de la inspiración,
sino de la conspiración,
el verso no se escribe,
se empuña,
el verso no se publica,
se dispara.
El lápiz enarbolado como revolver,
letras descargadas como balas,
la imaginación como pólvora.
Porque la poesía no solo trata de escribir,
sino que también de violentar.
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