En el regocijo del Caos,
nos enamoramos,
con las manitos llena de barro,
con la boca mostrando los dientes,
con los ojos ilusionados,
con autitos y dinosaurios enredados entre los dedos,
somos felices,
solo eso necesitamos
martes, 13 de septiembre de 2011
Los cuadernos muertos
En los cuadenos de lxs niñxs,
ya no hay mariposas, dinosaurixs,
monstruxs ni arboles.
Ahora estan repletos
de palabras vacias
y números esclavizantes.
ya no hay mariposas, dinosaurixs,
monstruxs ni arboles.
Ahora estan repletos
de palabras vacias
y números esclavizantes.
Tortura
Los gritos de la memoria se alzan,
Recuerdos destrozados por las maquinas,
Sombras a la cacería de sueños,
Rostros que son secuestrados en cada esquina,
Sonrisas que desaparecen en habitaciones desiertas.
Cigarros incineraron la piel desnuda,
Lagrimas pasea solitarias por los rostro,
Silencios absolutos y palabras que arden,
En medio de una ciudad que calla entre llantos
Y los gritos de búsqueda de una generación mutilada
.
Mientras botas en las calles marcan el paso del reloj.
Ahórcame
Ahórcame niña, ahórcame,
Un poquito más fuerte,
Ahórcame que me quiero sentir vivo,
Aunque sea solo un momento.
Un poquito más fuerte,
Ahórcame que me quiero sentir vivo,
Aunque sea solo un momento.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Estrategia y tactica para alzar el vuelo sin rumbo fijo
Y aquí en el ocaso de los ídolos,
Fabricados en serie con yeso y cadáver.
Reclamo como necesidad intrínseca
La facultad y la acción poética,
De cortar el cuello de todos aquellos
Quienes nos usurparon la ternura
Y a cambio nos dejaron los puestos de trabajo.
Con el pecho a tajo abierto,
Nos declaramos como ajenos a la comedia del orden.
Y como amantes de la tragedia.
Cuando los palpitos de nuestros corazones nos reclaman,
De negar nuestra sangre,
Desplegamos banderas de un color tan oscuro,
Como los gatos negros que nos truncan el sueño,
Con aquellos maullidos que le regalan música a las estrellas.
Emprendiendo travesías sin rumbo fijo,
Haciendo de la curiosidad una amenaza.
Si osamos a negar la existencia de la eternidad,
Y de sus jaurías reclutadas con policías celestiales,
Si nos rehusamos a cumplir sus veredictos divinos,
Pese a las amenazas que florecen en sus ojos.
No es por un primaveral capricho juvenil.
Solo es que aun seguimos siendo niños,
No hemos olvidado las contraseñas para deshilachar
La realidad que nos miente.
Más que compañeros de guerra,
buscamos compañeros de juegos.
Como niños (niños salvajes),
Preferimos jugar,
Antes que temer.
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