Vamos enséñame los dientes,
Y desatemos a los licaones,
Que compartimos a las mismas presas.
Afila tus garras contra las piedras,
Que no sienten ni gritan,
Aprovecha que nadie te ve,
Aprovecha de ajustar cuentas.
Adelante, mi indómito amor,
Que aun quedan muchas cabezas en sus lugares,
Aun los caballos del frenesí están confinados,
Los peones están presos de los reyes,
Aun subsisten torres que tomar por asalto.
Atento hermano,
Las huellas no son invisibles
Y el sensual aroma de la rebeldía,
No solo seduce a los amantes,
Sino que también atrae a los tábanos del dolor.
Pero no te retrocedas,
Que nuestras pisadas son de fuego
E incendiaran todo
Lo que asfixie a nuestros corazones.
Y desatemos a los licaones,
Que compartimos a las mismas presas.
Afila tus garras contra las piedras,
Que no sienten ni gritan,
Aprovecha que nadie te ve,
Aprovecha de ajustar cuentas.
Adelante, mi indómito amor,
Que aun quedan muchas cabezas en sus lugares,
Aun los caballos del frenesí están confinados,
Los peones están presos de los reyes,
Aun subsisten torres que tomar por asalto.
Atento hermano,
Las huellas no son invisibles
Y el sensual aroma de la rebeldía,
No solo seduce a los amantes,
Sino que también atrae a los tábanos del dolor.
Pero no te retrocedas,
Que nuestras pisadas son de fuego
E incendiaran todo
Lo que asfixie a nuestros corazones.
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