jueves, 11 de agosto de 2011

El super depredador del siglo XXI






En el vaivén del metro recordaba los ácidos gritos de su jefe y de cómo el agachaba la cabeza.
Recordaba las cotidianas degradaciones que recibía de sus superiores.
Al llegar a su casa perpetuaba el patético recuerdo de como se esforzaba por ser el empleado del mes.
Al fin del día amaba sentarse en la mesa con un pedazo de carne (por supuesto que el no cazo ni faeno al animal) y sentirse un súper depredador, por lo menos por rato en su lúgubre vida.

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