jueves, 11 de agosto de 2011

Una casita

Quiero tener una casita contigo, pero no una casa cualquiera: una casita en un árbol.
Un lugar sin techo, paredes ni piso, un lugar donde sentirnos libres (y los dos sabemos que la libertad no reconoce límites).

Un árbol donde nos acurruquemos entre rasguños y mordiscos a la luz de la luna.

Donde nuestros vecinos no se maquillen (ni a ellxs, ni a sus vidas), donde no se vistan de cínicos sino que con plumas.

Fuera de esta ciudad, sin autos, sin televisión, sin paranoia, sin tipos de terno, y quizas sin lo que hemos sido todo este tiempo.

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