Ya no sentía la necesidad de mirarte,
ni siquiera un poco,
ni siquiera para recordar,
ni siquiera para odiarte,
ni para suspirar.
Mi cuerpo cansado,
solo esperaba abrazar el sillón o la cama,
ni para ti ni para nadie,
ni para el teléfono, ni para los niños,
la vida se me esfumaba (y tu también).
El control remoto mi mejor amante,
es solo cuestión de cambiar las pilas,
no habla ni pide amor,
no como tú
que te fuiste.
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