Cada día me convenzo más que nuestra infancia, es un periodo de vida en laboratorio, en realidad para ser mas exacto se asemeja a un simple experimento.
Nuestros padres juegan el papel de científicos, mientras que nosotros somos solo los tubos de ensayo.
Nuestros padres juegan el papel de científicos, mientras que nosotros somos solo los tubos de ensayo.
Nosotros los simples tubos de ensayo estamos vacíos, no tenemos nada, por lo tanto debemos ser llenados. En cambio nuestros padres los científicos, ellos rebosan de sabidurías y la tan anhelada experiencia.
Los científicos en sus trabajos siempre intentan canalizar sus sueños, en especial los frustrados (que vale decir que son la mayoría), invaden los tubos de ensayos de cosas que ellos estiman pertinentes, de químicos que le puedan brindar resultados satisfactorios.
Los padres realizan el mismo trabajo, toman a los que consideran sus hijos, y le llenan la cabeza de ideas, de formas de vivir, de sentir que ellos estiman pertinentes, de estudios, solo para relejar sus sueños frustrados reflejarse en sus hijos. Solo ego, somos fruto del ego, de un ego planificado.
Los niños al igual que los tubos de ensayo no tienen voz, o al parecer nadie los escucha.
Si el experimento sale de la forma esperada, será presentado a más iluminados científicos y será alabado. Al igual que los hijos, con una profesión serán el orgullo de la familia. Pese a esto algunos experimento fallan, y que se hace con los experimentos fallidos, se marcan como erróneos, cosas que no pueden volver a suceder y por supuesto se eliminan.
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