jueves, 11 de agosto de 2011

Algo sobre sabores

Corrieron escandalosamente por esos senderos que les prohibieron.
Corrieron descalzos por  los rosales, sintiendo cada espina clavarse en sus pies, el dolor se propagaba sutilmente hasta sus corazónes, haciéndolo latir cada vez más rápido.
Se revolcaron en los rosales seducidos por el olor de las flores, seducidos por la sangre que se revelaba a su piel.
En aquel instante consiguieron abrir sus ojos, y entrar a un nuevo mundo de maravillas..
Pese a las heridas y el dolor, no se arrepintieron de nada, habían probado su propia sangre, se habían probado a si mismos, probaron el dulce sabor de la desobediencia.

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