Vertiste oro derretido sobre mis ojos para no ver la miseria, cosiste mi boca con hilos de plata para callarme, destruiste mis oídos con bombas de apatía para que no escuche los gritos, me encadenaste con moral y leyes impuestas.
Pero aun así aquí estoy, con mi corazón y mente libres. Desencadene mis manos para crear, recojo los pedazos de mis oídos para oír los susurros que brotan del suelo y entre la maleza, desato mi boca, grito una y mil veces, ya no necesito mis ojos, tengo los de mis hermanxs. Nos levantamos, grito en llamas, tiño mi bandera de negro en señal de luto por el encarcelamiento de la libertad.
Mi corazón se vuelve una bomba, mis venas sangran pólvora, mi mente apunta y estalla en rabia, odio y amor. Estallo una y mil veces, puedo morir y se que no es en vano ya que mi sangre regara la tierra quemada que fecundara las semillas de la libertad.
Pero aun así aquí estoy, con mi corazón y mente libres. Desencadene mis manos para crear, recojo los pedazos de mis oídos para oír los susurros que brotan del suelo y entre la maleza, desato mi boca, grito una y mil veces, ya no necesito mis ojos, tengo los de mis hermanxs. Nos levantamos, grito en llamas, tiño mi bandera de negro en señal de luto por el encarcelamiento de la libertad.
Mi corazón se vuelve una bomba, mis venas sangran pólvora, mi mente apunta y estalla en rabia, odio y amor. Estallo una y mil veces, puedo morir y se que no es en vano ya que mi sangre regara la tierra quemada que fecundara las semillas de la libertad.
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