lunes, 3 de octubre de 2011

Como dice mi abuelo, los monstruos de hoy, ya no son como los de antes.

Hoy los monstruos que se ocultaban en los armarios, cambiaron de rubro. Quedaron desempleados frente a los monstruos de la modernidad. Monstruos sin personalidad ni espíritu, bestias sin carisma. Hoy los monstruos, ya no tienen un ojo, no están cubiertos de pelos, menos aun tienen cuernos ni escupen fuego. Los monstruos contemporáneos al tiempo de los computadores y alimentos creados en laboratorios, portan cascos y escudos, lumas y armas de fuego al cinto, monstruos de fauces de acero y las balas como credo, hoy son enemigos aburridos, tan aburridos que portan uniformes.
Hoy los monstruos no se esconden bajo las camas a la caza de nuestros sueños, ni en los armarios. Hoy se atrincheran en cuarteles y comisarías  a la espera de su turno de salir de cazería.
Ahora no asustan, matan simplemente. Ahora no ríen en la oscuridad por placer, hoy su risa es producto del gozo de torturar.
Hoy los monstruos se volvieron   trágicos (y lo peor de todo aburridos).

Recuerda no esconderte debajo de la cama.

          Recuerda querida mía,
  Como florecer con la caída del sol.
  La noche negra caerá como el telón
  De lo que los espectadores llaman historia.
  Con el desplome de los ídolos de acero y concreto,
  Le darán la bienvenida a la fiesta neolítica.

  No tengas miedo,
  Bajo ningún motivo, ni pese a los gritos,
  No te escondas debajo de la cama.
  Sal afuera a bailar en el carnaval,
  Entre la agonía de las estadísticas y gráficos que apuntan
  Al dios muerto del progreso.
  Entre el termino de la fúnebre marcha de los relojes,
  Sal a bailar con música de escaramuzas,
  Sirenas de fondo y cristales reventados.

  Recuerda querida mía,
  Bailar entre la jauría desatada,
  Entre los coléricos aullidos de los poetas callejeros,
  Abraza el estruendo.

  Baila esa danza violenta,
  Esa que se enfrenta a las leyes de acero,
  Baila esa danza que destroza el alma a orgasmos.

  Recuerda querida mía,
  Por sobre todas las cosas preocúpate
  De pintar las calles color revuelta.