lunes, 26 de diciembre de 2011

Cruz

Te hicieron desconfiar de tu piel,
te hicieron creer en el pecado,
te empujaron a temer,
porque ellos temían.


Crecimos, nos caímos, sangramos,
pero los golpes que más nos dolieron
fueron en el corazón.


Que hoy no te vengan a albergar
debajo de una cruz.
Yo no cargo ninguna.


Somos las victimas de su corolario.


Ya no luchamos con nuestros demonios.
Aprendimos a escucharlos.


Ellos fueron quienes se comieron a su rebaño
y encerraron a sus palomas.


Nosotros por nuestra parte,
emborrachamos a la vida,
y la invitamos a bailar con
nuestras manos entre sus piernas