Estoy harto, harto de los gigantes grises, harto del asfalto que ahoga al suelo. Harto de las murallas que no saben gritar (o simplemente no quieren al parecer). Estoy harto de los muertos de hambre que caminan mirándose los pies.
Mientras recorro las tristes calles de esta urbe de luces hipócritas, al acecho del cemento y cada bastión de la histeria, conspiro junto a la espontaneidad y la imaginación para ultrajar la monotonía de los tranquilos y decentes ciudadanos.
Acechando a lo gris en cada pisada. Tomo por asalto una muralla, spray en mano, vomito mis ideas para volver a abrazar la oscuridad.
Violo la muralla graffo en mano, “presxs a la kalle”, un nuevo tatuaje en esta ciudad que sonrojara a la gente de bien, que enfurecerá al policía que cada uno de nosotr@s lleva dentro de sí, que alegrara al preso de esta sociedad (aquel que se encuentra en aquellos centros de exterminio que llaman cárceles, como también el que se encuentra patéticamente apresado por obligaciones).
Corro con el viento golpeando mi cara, sintiéndome vivo, sintiendo que los ojos de carne podrida y los de cristal me buscan, pero solo encuentran los vagos rastros de la pintura que ahora arde.
Mientras recorro las tristes calles de esta urbe de luces hipócritas, al acecho del cemento y cada bastión de la histeria, conspiro junto a la espontaneidad y la imaginación para ultrajar la monotonía de los tranquilos y decentes ciudadanos.
Acechando a lo gris en cada pisada. Tomo por asalto una muralla, spray en mano, vomito mis ideas para volver a abrazar la oscuridad.
Violo la muralla graffo en mano, “presxs a la kalle”, un nuevo tatuaje en esta ciudad que sonrojara a la gente de bien, que enfurecerá al policía que cada uno de nosotr@s lleva dentro de sí, que alegrara al preso de esta sociedad (aquel que se encuentra en aquellos centros de exterminio que llaman cárceles, como también el que se encuentra patéticamente apresado por obligaciones).
Corro con el viento golpeando mi cara, sintiéndome vivo, sintiendo que los ojos de carne podrida y los de cristal me buscan, pero solo encuentran los vagos rastros de la pintura que ahora arde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario