
Hoy los rastros de tu rostro se me hacen lejanos
Al mismo tiempo que se tatúan en mi corazón,
El sonido de tus retos/carcajadas/burlas
Que compartimos se me hacen eco.
Pero prefiero que sea así.
Hoy los sabuesos se confunden con tu caótico aroma
De las trazas de tus movimientos.
Los cuervos cazadores se frustran sumidos
En la despreciable idea de confinar tu cuerpo
En los palacios del panoptismo.
Deseo que el color de tu piel se haga uno con la nieve,
Que el árbol que resiste al avance de la ciudad
Te brinde sombra para desvanecer tu silueta,
Y que el sonido del rodar de las hojas de otoño
Cubra el estruendo de tus risas.
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