lunes, 25 de julio de 2011

Mi Cadáver Parte I de III


Muchas personas se preguntan acerca de la forma en que morirán, las fúnebres ideas revientan en sus cabezas expandiendo imágenes de incendios provocados por familiares, atropellos de conductores ebrios, victima de algún delincuente a punta de puñaladas o balazos (porque en una sociedad enferma todos somos potenciales psicópatas) e inclusive escenas de sexo que terminar con unx de lxs amantes fallecidx.

Sin embargo la idea de la manera en que dejare este mundo (cada vez más repleto de edificios) no me llama la atención.

Lo que me atrae corresponde a lo que le sucederá a mi cuerpo, no es un tema de ego o vanidad, solo es que no quiero que se me “despida” en un ritual cristiano, me enferma visualizar una escena donde un cura invoque la salvación de mi alma (cuestión que no reconozco), no quiero que las personas me recuerden con una siempre buena imagen, no quiero escucha a mis tías exclamar -“Si era tan buen cabro”-, no quiero verme envuelto entre coronas de flores muertas, menos aun entre lagrimas de cocodrilo, tampoco entre pésames fingido para la buena imagen… No lo quiero, no quiero que el espectáculo social convierta mi muerte en un show.

Me provoca asco la idea de mi cuerpo en inercia, de putrefacción en soledad. Niego de la posibilidad de que mi cuerpo termine en una fosa común entre cadáveres de personas que nunca conocí y la cal.

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