En un principio éramos nómadas, salvajes, indomit@s, cargábamos con lanzas y arcos, nos entregábamos al placer de la libertad.
Un día una extraña figura, que se hizo llamar dios, se transformo en nuestro pastor..
l@s indomables pasamos hacer nada más que ganado el látigo del temor era el designio celestial.
Con el pasar del tiempo nos transformamos en prisioneros y nobles, frente a ti no éramos nada, tu eras el rey, las palabras que emanaban de tu boca se transcribían a sacros libros, a cuales debíamos obediencia, nuestras cadenas no eran las tuyas, tu no llevas cadenas, llevas coronas.
Hoy ya no llevas corona, ni bastón para acarrearnos, hoy llevas un libro de apuntes donde anotas las cuentas pendientes, hoy no estos castillos ni en los campos, hoy estas escondido, aterrado. Nos das asco. Te cortamos la lengua. Nos bañamos en la sangre que brota de tu boca. Escondido como un niñ@ a la espera de tu muerte. Tac tac es el sonido. Los impíos tocan a tu puerta.
Un día una extraña figura, que se hizo llamar dios, se transformo en nuestro pastor..
l@s indomables pasamos hacer nada más que ganado el látigo del temor era el designio celestial.
Con el pasar del tiempo nos transformamos en prisioneros y nobles, frente a ti no éramos nada, tu eras el rey, las palabras que emanaban de tu boca se transcribían a sacros libros, a cuales debíamos obediencia, nuestras cadenas no eran las tuyas, tu no llevas cadenas, llevas coronas.
Hoy ya no llevas corona, ni bastón para acarrearnos, hoy llevas un libro de apuntes donde anotas las cuentas pendientes, hoy no estos castillos ni en los campos, hoy estas escondido, aterrado. Nos das asco. Te cortamos la lengua. Nos bañamos en la sangre que brota de tu boca. Escondido como un niñ@ a la espera de tu muerte. Tac tac es el sonido. Los impíos tocan a tu puerta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario