lunes, 13 de agosto de 2012

Dialogos oficinistas I



Como todos los días, ya hace cinco años, llego a su oficina ubicada en el centro de Santiago. Se sentó en su escritorio, junto a un café, ordeno minuciosamente la documentación con la que debía trabajar. Y  fue así, como murió violentamente aplastada por el aburrimiento

No hay comentarios:

Publicar un comentario